bandera de francia

Historia del origen de la bandera francesa

Rojo, blanco y azul antes de ser azul, blanco rojo

Dejemos acá la versión más conocida. La paternidad de los tres colores se atribuye generalmente al Marquis de La Fayette: dice en sus memorias que fue él quien, tres días después de la toma de la Bastilla, añadió el blanco real a la escarapela bicolor de la Guardia Nacional, esta milicia popular que se acababa de crear y que había elegido los colores tradicionales de la capital como su distintivo: el rojo y lo azul (la primera siendo asociada con la dinastía carolingia, el segundo a los de los Capetos). Al parecer habría convencido a Louis XVI para usarla y asistir a la Alcaldía de París y reconocer de esa manera esta Guardia Nacional. Por lo tanto podríamos verlo como un signo de reconciliación entre el pueblo y el rey, o quizás (en vista de la suerte que esperaba al rey), de un rey acorralado por su gente.

Cuando la Asamblea Constituyente decide en otoño de 1790, que todos los buques de guerra y navíos del hexágono llevarán ahora una bandera conformada por estos tres colores, se encuentran todavía en desorden comparándola con la bandera actual: El símbolo de patriotismo era entonces rojo, blanco y azul. Pero desde ya los colores estaban dispuestos en dirección vertical para no confundirlos con la bandera holandesa, también roja, blanca, azul, pero horizontalmente. Cuatro años más tarde, el 15 de febrero de 1794, la Convención Nacional decretó la bandera oficial de la Francia: la bandera tricolor en su forma actual. La leyenda dice que el pintor Jacques - Louis David habría determinado ese orden.


La bandera Tricolor va a desaparecer después con el retorno de la monarquía. Después vuelve a encontrar su espacio y está nuevamente amenazado con la Revolución de 1848: Los insurrectos preferían un estandarte totalmente rojo. Eso condujo al poeta Lamartine a declarar: “Si me quitan la bandera tricolor, sépanlo, quitan la mitad de la fuerza exterior de Francia….” Pues los dos son” un mismo pensamiento, un mismo prestigio un mismo terror frente a los enemigos”. Desde entonces y a pesar de las vicisitudes de la historia y de los cambios de régimen, no ha habido más obstáculos al embanderado azul-blanco-rojo

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